Última modificación: el 10 de Mayo del 2012

Gracias a su envergadura y fuerza, los bárbaros son capaces de vencer en un duelo con prácticamente cualquier arma y técnica, aunque prefieren el armamento pesado y contundente. No son ajenos al sufrimiento de la batalla y a menudo son más eficaces en medio de un grupo de oponentes, dando y recibiendo golpes, que en la persecución de un solo objetivo.

Los ataques de los bárbaros son predominantemente de corto alcance. Sus estocadas más rápidas liquidan a los enemigos inferiores en segundos, mientras que sus arremetidas y embates más lentos pueden rechazar hordas de demonios y quebrar la armadura del oponente más fuerte.

El poder del barbaro reside en su Furia. El barbaro puede generar furia tanto al recibir daño como al derramar la sangre de sus enemigos. Cuanto más daño sufren a manos de sus oponentes y cuantos más demonios matan con sus contraataques, más furia consiguen.

La furia disminuye lentamente fuera del combate, así que los bárbaros más aguerridos han aprendido a pasar de un combate a otro con rapidez para asegurarse de poder lanzar siempre sus ataques más devastadores.